27 octubre, 2014

cuarta elocuencia tímida

disculpa mi futuro atrevimiento, pero...

entraré a la sala,
y te buscaré con la mirada atenta, y diez minutos después,
en una mezcla de luces de colores... te encontraré,
al margen,
como siempre.
te haré un gesto de vamos a irnos con la mano, pero tu cara de no puedo irme me hará decir inesperadamente que confíes en mí, y que sólo será un momento.
me aseguraré de que el mal trago de pedirte que salgas haya valido la pena,
y de que me sigues, y de que nadie te para...
aunque la situación será difícil,
ya que entre las chicas a las que le gustas, los que te idolatran y los que hace semanas que no te veían
protagonizarán la salida más complicada de tu vida.

si conseguimos salir,
te preguntaré cómo estás, qué tal te ha ido estos últimos meses,
mientras te pasaré un cigarro
y comprobarás que me intereso mucho por lo que has hecho hasta ahora,
pero no,
te aviso con antelación que hace tiempo que no escuchaba tu voz, en realidad me importará más que hables que lo que me cuentes,
me gusta escucharte...
sin embargo, hablarás lo suficiente por que te cortaré la conversación
y te diré que estoy muy bien aunque no me preguntes, me alargaré diciendo que estos últimos meses han sido diferentes, que me he planteado muchas cosas y que tengo muchos proyectos en mente...
le daré una calada al cigarro por la inseguridad que posiblemente llevaré encima...

no te querré hacer perder el tiempo,
tus amigos estarán disfrutando al máximo
y las chicas estarán frustradas por que no te encontrarán para ponerse a bailar cerca de ti...
y mientras, tú estarás incómodamente en la acera sentado a mi lado fumándote el primer cigarro de tu vida que no te apetece... y por respeto no te irás...
aunque en ese momento sea lo que más quiera en el mundo.

me quedaré totalmente en blanco cuando se haya terminado la conversación,
apagaré el cigarro y te explicaré el por qué te pedí que salieras conmigo de la sala
te diré que ha sido una prueba para ver si venías conmigo o no
mentiré
y me reiré
y te diré que era broma, que simplemente quería fumarme un cigarro contigo antes de irme a casa
pero que me voy ahora mismo
y lo que tendré pensado hacer provocará que mis manos empiecen a temblar
sí, bueno... te diré que es el frío, y no, no espero que me abraces.

querré darte el regalo de tu cumpleaños por adelantado, al fin y al cabo somos amigos
y te avisaré de que posiblemente no te gustará, pero no tendré más remedio que dártelo
ya que seguramente no pueda asistir a la celebración de tu cumpleaños
te comerás toda mi inseguridad, como siempre has hecho
me sentiré como una miedica que teme hacer cosas que repercutan en un futuro,
como siempre me he sentido cerca de ti
me acercaré y te diré que es una sorpresa, que no hay nada de qué preocuparse...
te pediré que cierres los ojos, y no los abras.
no, no los abras.


todo lo que sabré hasta ese momento, y lo que posiblemente pase después se fundirá
con una voz entrecortada y bajita, en un simple pero sentido
"perdóname"
y ya será muy tarde para que lo hagas.

[...]