Me encanta el cocido que prepara mi abuela, sobre todo en días como hoy en el que parece que el termómetro y mi mente se han puesto de acuerdo para marcar el bajo cero. Ella demuestra que es feliz, la admiro, la quiero y sé que es un amor mutuo e infinito. Todas las mañanas, la observo mientras almuerzo y pienso en qué sería de mí sin su calor interior, mis días sin refugiarme en sus esperanzadores consejos, mis miedos sin ser escuchados por su amor tan puro y sincero, mi débil espíritu y anhelado descanso cardíaco en su abrazo diario... Qué sería de mí, del mundo, sin aquellas personas que con sólo una mirada sincera transmiten esa calma que nos parece casi desconocida...
Encuentro la tranquilidad y me fijo en la luz al final del túnel cuando reconozco que "podría ser peor" y ella, sin duda añade que "a fuego lento, todo sabe mejor". Y la combinación de nuestras filosofías hacen que mis pulsaciones siempre vuelvan a la normalidad.
Soy de las que piensan que los que conocen el daño, lo huelen a distancia. Entre ellos, se encuentran los que se enfrentan y arriesgan con la posibilidad de perder todo por una respuesta, y los que huyen que ya están perdidos entre calambres de heridas infectadas y esperanzas atropelladas. Yo ya decidí dónde.
Sin embargo, las verdaderas dudas que protagonizan este visceral dilema son... ¿El valor o el precio? ¿Arriesgar o mantener? ¿Luchar o conformarse? Al fin y al cabo, hay que estar dispuesto a perder algo para querer ganar otra cosa mejor... El precio es lo que se pierde. El valor, como bien dice la palabra, es lo que se ha de valorar: la forma en la que actúas y solventas la pérdida.
Eso es así.
El fuego lento para el cocido y para mí, razones lo suficientemente imprudentes por las que quemarme. Podría ser peor, podría quemarse el cocido y yo morirme de frío.
¿Ser o estar?
Elijo las dos, sin duda.
Estoy de vuelta, con mis escritos sin sentido y sus conclusiones en el aire, y mi precioso caos en cuyo epicentro he encontrado mi estabilidad. Hay cosas - y labios - que te hacen sentir como en casa...
Y no voy a renunciar a ello.
Otra vez no.
I'M BACK
Feliz lunes y feliz vida,
A.

