
No me he ido. No me dejas ir. Sé que a parte de mí, también guardas mis manías, mis ganas de existir y mis mil y una maneras de demostrarlas. ¿Qué dicen tus brazos de esto? Los que me abrazan de madrugada. Que te cuenten los míos, que no dudan en enredarse en ellos. Cada noche, mis manos buscan las tuyas para conciliar el sueño. Mi espalda, tu pecho. Sigo empeñada en latir al mismo ritmo que tú y sentir en mi cuello tu respiración.
No me he ido. No me dejas ir porque temes que no regrese. Estos puños están hartos de apretar tus rejas. Puedes quedarte con el recuerdo de verme bailar frente al espejo siempre que salía de la ducha, los ataques de besos, el vicio y el exceso, las cervezas entre risas,
las
risas entre sexo,
sexo
entre amor.
Pero por favor, no te quedes conmigo, no me guardes.
No
me he ido porque no me dejas ir. No vuelvas a decidir por mí. Reemplázame, quédate con
lo bonito. Retenlo dentro de ti. Y olvídate de encerrarme de nuevo. Sigo siendo un eterno invierno. No basta con enseñarme a caminar sobre brasas sin apagarlas.
Aún así tú sigues siendo mi estación preferida.
No
me he ido. No me dejas marchar. No me abres la puerta. ¿Temes perderme? El miedo
es sano, el pánico es letal. Reconozco que yo sí tengo miedo de perderte, pero más de perderme a mí. ¿Es posible que sin tenerte siento que te tengo más de lo que
te tuve teniéndote?. No me ahogaré en un mar de preguntas cuyas respuestas se averiguan con hechos. Sin embargo, lo único que sé con certeza es que te quiero como desde el primer día...
Libre.
Libre.
No
me he ido todavía. Y si me voy, volveré. Entiende que antes de nosotros ya estaba yo. Aunque me hayas escondido, sigo estando. Ningún pájaro merece la jaula por los ojos que temen no volver a verles jamás. Es absurdo temer que alguien se marche, sin antes actuar por evitar que lo haga. Sé que cada noche temes que sea la última. Temes que no exista próxima vez, que no esté mañana...
Ignorando que el día de "mañana" volveremos a llamarlo "hoy".
Ignorando que el día de "mañana" volveremos a llamarlo "hoy".
Ábreme, pienso volver a ser, y seguir siendo contigo sin dejar de ser yo. Despídete de quién inventaste, y saluda a quién nunca debiste encerrar. Si somos las decisiones que tomamos, estoy llena de las que tomé con el corazón. Hoy soy una más.
Por eso, decido mi vuelo.
Y tú decides si vuelas conmigo.
Querámonos juntos
y querámonos libres.
y querámonos libres.