21 septiembre, 2015

DESDE EL MICRÓFONO DE WILDWAY

Diciembre de 1998.
Desde el micrófono de Wildway.



Me "rompiste" el corazón.
Lo dejaste hecho trizas en un cuarto sin luz, sin esperanza,… Sin razones.

Reconozco que estando contigo pensé que era imposible querer a alguien tan fuerte. Pensé que nunca se te ocurriría exprimir mi persona con la misma fuerza con la que yo arrugaba mis bocetos. Sí, aquellos que no admirabas. Estaba convencida de que eras incapaz de destruir ese vínculo que nos mantenía unidos de un sólo disparo...

Y me equivoqué.
Acepté vivir en el mundo del chico perfecto y me mudé a tu apartamento vanguardista… Me olvidé de la idea de mi soñado campo, mi despacho con ventanales enormes donde el desorden de papeles y bolígrafos significara el comienzo de algo grande... de un sueño. Cedí por ti. Trabajaba en algo que no me gustaba por un sueldo que no merecía, porque pensabas que una señorita como yo no debía estar en el salón de casa escribiendo historias inútiles para un público que ni siquiera podría considerarse como tal, que debía lucir mi melena a tu lado, acompañarte a todos los sitios para así sorprender a los demás. Querías que me pusiera guapa para ti cuando llegaras de trabajar y que aprendiera a andar con tacones de aguja como una modelo de pasarela. Me acostumbré por ti al incómodo taburete del Owen’s y lidiaba mis ganas de jugar al billar abrazándote por detrás mientras apuntabas. Era tu chica ideal, la que debía ser deseada por cada uno de ese asqueroso bar de pijos ricos sólo porque necesitabas ser envidiado por los demás. La que no se ahogaba en copas de Bourbon porque no estaba bien visto. Me inventé historias de risa millonaria, por tener algo que contar a las chicas de tus amigos, la mejor de todas fue "cómo fui a las rebajas del 70% para vivir las peleas desde la Nueva Colección". Tampoco querías que destacara, que fuera recatada, que hiciera lo que me pidieras. 
Querías que fuera la persona que no soy.


Me "rompiste" el corazón, y joder… Qué bien me siento.


Sé quién soy y quién no quiero ser. He aprendido que "romper" un corazón significa una quiebra en la rutina cuando un compañero de vida prefiere andar un camino diferente al tuyo... Una absurda cuestión de costumbres.

Reconozco que sin estar contigo, pienso que es posible querer a alguien, otra vez. Sé que nadie volverá a exprimir y maquillar mi personalidad y que la admirará… Mucho. Estoy convencida que volvería a sentir ese disparo con tal de romper nuestro vínculo.

Y resurgí.
Vivo en mi mundo y aceptaré compartirlo con quién esté dispuesto a flotar sin miedo. No más apartamentos, y sí a mi campo, mis árboles, mis animales, mi desorden… Mi naturaleza. La idea de mi despacho y mis papeles es un sueño hecho realidad. Encontré lo que me gusta y ahora me dedico a ello. Sin embargo, no lo considero mi trabajo... Lo considero algo mucho mejor. A esta señorita le sienta de maravilla el trío del moño mal hecho, el descafeinado y los croissants de cada mañana. Adora a sus pocos lectores porque le llenan lo suficiente como para seguir deleitándoles con sus tertulias cada semana, y jamás renunciaría a ellos. ¿Sabes qué? Me sienta mejor ser yo misma que cualquiera de los modelitos de firma que tenía en mi antiguo lado de tu armario. Mis pies necesitan de mis botas y zapatillas tanto como mi culo necesitaba renunciar al taburete de Owen’s. Suelo ir a un bar que le da un aire al garito de Sons of Anarchy, llamado Wildway y nadie se extraña al verme jugar al billar. Combino mis amistades con escandalosas risas entre tragos de Bourbon. Y cuando voy pedo, le pido al socio de Clay el micrófono y cuento historias reales del caos que protagonizan nuestras vidas y de lo felices que somos viviendo así, como hemos elegido. 

Destaco por ser sencilla y bruta.
Destaco por crear cosas sencillamente brutales. 

Te vi apenado cuando me marché... No debes preocuparte, pues tú renunciaste a mí... Y yo, renací.
Al día siguiente, volvió a amanecer y supe que el nuevo día me ofrecía una oportunidad de volver a empezar. No dudé ni un segundo y decidí comenzar a reconstruirme y construir la vida que siempre he querido vivir: la intensa, la salvaje y la libre.



Hoy te digo que soy quien siempre quise ser.
Espero que algún día tú también lo seas.



Atentamente,
Yo misma.