27 octubre, 2015

PHOENIX

"[...]

No obstante, después de todos estos años, pocas cosas me duelen realmente. Es increíble llegar a mi edad con las heridas sin cicatrizar del todo, con una piel incapaz de regenerarse y con la mentalidad de un superviviente. No he alcanzado el Ecuador de mi paso por la Tierra, sé que me queda un largo camino por recorrer, muchas piedras con las que tropezar, más heridas que coleccionar... Para crear mi historia.

Sin embargo, tengo algo dentro de mí que me escuece más de lo normal. Mi propio abandono me impide conciliar el sueño cada noche,  pues andaba buscando inspiración y al mismo tiempo que la encontré, me perdí. Estaba sola con mi sombra, mi presente y un cúmulo de sueños por cumplir que, al poco tiempo devoraron las llamas. Me quedé sin nada, incluso sin mí. Me depuró, me pulió y me volvió a enseñar, sobre todo a no olvidar nada a base de lecciones y recuerdos que formaba en mi mente. Y escribía, escribía... Me mataba a escribir como si mi vida dependiera de ello. Desenterró mis miedos y hurgó con uñas en mis puntos de inflexión cuando me proponía salir de su oscuridad, hasta que aprendí a vivir en ella. Y aguanté... No por amor, sino por inspiración.

Aprendí suficiente y por esa misma razón necesito encontrarme de nuevo, buscarme desde el sonido de cada llanto que desgarraba mi garganta, hasta en mis ojos de niña desafiando a la oscuridad de las noches. Estoy segura de que lo conseguiré, en mitad del bosque, sintiendo el roce del frío de diciembre en mis pómulos. Y cuando me encuentre, te buscaré y te encontraré a ti también.

Me duele la inspiración. Me inspira lo que duele. Escribo lo que me inspira.
Y afortunadamente, lo que duele marca.

Mis hojas han sido escritas por la mano que acaricia el dolor de mis heridas y llegará el día en el que eche la vista atrás para escribir en primera persona y a ciencia cierta sobre lo positivo de arder en mi propia pérdida: o te consumes con el fuego, o renaces y aprendes a vivir con el dolor de las quemaduras.

Porque después de guardar luto, siempre habrá un motivo positivo por el que volver a luchar.

[...]"


Mi pequeña lobita, todavía queda mucho bosque por recorrer.