No esperes nada de mí. No esperes que te quiera más de lo que te quiere tu madre. Ni que te quiera como tú quieras. No esperes que me despierte antes para llevarte el desayuno a la cama en una bandeja de madera, ni que el café esté en su punto, ni que las tostadas no se quemen. No esperes que sepa que no te gusta el café. Tampoco esperes que te tape los ojos con mi pañuelo azul - sí, ese que me suelo poner casi todos los días - y te haga la sorpresa más emocionante de tu vida. No lo esperes, por favor. Ni si quiera que te sorprenda en la puerta de tu casa con dos pizzas y un par de cervezas a las nueve de la noche, ni que alquile la película que vaya acorde con el momento. No esperes por tu cumpleaños el disco platino de tu cantante favorito, ni una tarta de galletas que tan buenas me salen. Ni en San Valentín tienes que esperar algo. No voy a comprar comida en forma de corazón.
No esperes nada de mi persona. Soy patosa, patosísima. Las cosas nunca salen como las planeo - lo planeo todo, al menos lo que está en mis manos, me acojona dejarme llevar - por que siempre meto la pata. No esperes cenar con una princesa que necesita cuatro cubiertos, ni que le gusten los restaurantes de alto standing. No me gustan los restaurantes, bombón... Como en casa en ningún sitio. Sin embargo, me encanta viajar. De hecho estoy haciendo un plan para irme a Cuenca, a una montaña... La naturaleza y la desconexión forman un dúo fantástico. No esperes que te lleve conmigo... Ni que sea la persona más segura del mundo para pedirte que te vengas... por favor. Por que me muero de ganas. No esperes que sea la primera en hablarte, no. Ni esperes que te envíe un whatsapp de buenas noches. El que tengas una buena noche no depende de un mensaje, depende de que me invites a dormir. No esperes que te cuentes mis historias, mis tormentos y mis fantasmas del pasado... Prescindo de ello, no puedo atormentarte a ti también. Tengo miedos, pero no esperes que te los cuente. Averígualos si tienes lo que hay que tener. Aunque... has tenido fuerza interior suficiente para hacer que me olvide de ellos. Contigo no tengo miedo, pero no esperes que el día siguiente me supere la idea de no volver a verte. No esperes ni velas, ni romanticismo, ni cartas de amor. Ni regalos. Hazme caso. Soy profesional en cagarla en ese tipo de cosas. Si algún día llegamos a ese extremo, no esperes que me lo tome enserio... Misión imposible bombón. No esperes que sea la chica ideal para ti, por que seguramente no lo sea. No esperes que te salve de tu pasado, pero me atrevería a prometerte que te podría salvar de él aprovechando el presente. No esperes estabilidad... La estabilidad es aburrida.
No esperes nada bueno, ni nada malo.
No esperes nada, por que el que espera desespera.
No esperes nada de mí, no pienses en ello...
Todo te vendrá por sorpresa.
Créeme.
Te sorprendería.
La nueva Era.
A.