Él y ella,
el lunes y el domingo
enero y diciembre
la 'a' y la 'z'.
Él y ella,
separados por una consonante
por su propio océano de dudas
a cuya corriente niegan
entregarse.
Hay alguien en la orilla
esperando que el mar aclare sus dudas,
y alguien que desconoce
el morse de los latidos
de su corazón.
Hay alguien que se acuesta con frío todo el
año,
y alguien que desayuna
bajo cero
en Honolulu.
Hay alguien que nunca se
complica demasiado,
y alguien que eligió
una vida
de lógica compleja.
Hay alguien que quiere y no puede,
y alguien que puede
y no quiere
arriesgar.
Hay alguien que protege la
llama de la incertidumbre mientras caen copos de certeza amenazando con poner
fin a su protagonismo,
y alguien
decidido a hallar una respuesta
en el ojo
del huracán.
Hay alguien que sonríe mientras lee un mensaje,
imaginando la voz de quien se lo envía,
y alguien que, al mismo tiempo
reconoce que las cosas inexplicables
existen.
Hay alguien que toma
decisiones al filo de un impulso nervioso,
y alguien que le impulsa
su propio vértigo a lanzarse
al vacío.
Hay alguien que aprendió a besar con ojos,
a comunicarse con las manos
a disfrutar las noches
y las mentes.
Hay alguien que averiguó la
magia que oculta un simple amanecer,
junto con su arte de crear
preguntas efímeras
que obliga a olvidarlo todo, y
recordarse infinito
en ese lugar.
Él y ella,
alguien y alguien
¿quién es quién?
Tan
distintos y a la vez, tan iguales,
Tan
cerca y a la vez, tan lejos,
y,
¿qué importa si nadie lo entiende?
Quien ilumina a quien no brilla con luz propia
quien arde tanto que nadie ha podido estudiarle
con exactitud
quien cada mañana crea y embellece su alrededor
quien
siempre sale,
pero
como todo
nadie
sabe por qué se esconde
¿Quién?
Él
¿Quién es él?
El Sol
¿Y
ella?
Una persona de siete mil millones que agradece
que aparezca,
Cada día