03 enero, 2015

tercer día de enero

Se supone que este año se nos debe dar bien
nuestra habilidad cuelga de los números impares
por que cuatro de cinco se pueden emparejar
pero no prescindir del que queda suelto.

Sin embargo, cuenta la leyenda recientemente inventada
que el número uno pensaba en silencio que no tenía nada que envidiar hacia sus siguientes
por que quizá estaba tan bien acompañado que no tenía necesidad de decirlo
quizá dos almas se fundieron en una por considerarse como tal.

Pero nadie podrá saberlo con certeza
por que la verdad es intrínseca
la mentira muy cómoda
y nosotros muy poco escépticos.

Pues necesitamos creer en alguien superior al humano
del que colgar nuestra vida, de sentir una inexistente protección
por miedo a no saber qué hay detrás de ella
en lugar de anteponer la opción de creer antes en nosotros mismos.

Yo creo que es posible desafiar mi destino tácitamente escrito
que este 2015 trae consigo 12 unos diferentes
que seguiré siendo más incrédula de lo normal
y que seguiré estando aparentemente desacompañada.


A.